jueves, 6 de agosto de 2009

Concentración en homenaje a Javier Verdejo por el 33º aniversario de su asesinato


Concentración homenaje a Javier Verdejo.
Jueves 13 de agosto.
Antiguo Balneario de San Miguel.
(intersección entre la calle San Miguel y los inicios del Paseo Marítimo)
21:00 horas.
Almería.
Manifiesto por el 33º aniversario del asesinato de Javier Verdejo

El próximo 13 de Agosto, cuando se cumplen 33 años del asesinato del joven almeriense Javier Verdejo Lucas, las organizaciones convocantes: jaleo!!! y Nación Andaluza, queremos con este humilde homenaje, recordarlo y reivindicar su figura. Hace 33 años intentó escribir en un muro del callejón de San Miguel, hoy desaparecido, justo al lado de donde hoy estamos, las palabras Pan, Trabajo y Libertad, siendo abatido por las balas de la Guardia Civil.

En esos momentos hacía pocos meses que había muerto el dictador Franco y su sucesor "por la gracia de Dios" el borbón Juan Carlos I acababa de nombrar Presidente del Gobierno a Adolfo Suárez, tras la dimisión de Arias Navarro. Javier era un joven almeriense de 19 años, estudiante de Biológicas en Granada, delegado de curso y miembro fundador de la Asociación Democrática de la Juventud de Granada. Políticamente pertenecía a la organización juvenil Joven Guardia Roja, que eran las juventudes del Partido del Trabajo, una organización comunista de carácter maoísta que llegó a tener cierta influencia durante los años 70, que acabó desapareciendo a primeros de los años 80, y que llegó a crear organizaciones de masas que han tenido y aún tienen importancia en Andalucía, como es el caso del Sindicato de Obreros del Campo (SOC).

Esa noche se formaron dos piquetes para realizar pintadas con el lema que entonces propagaba el P.T.E. que era: "Pan, Trabajo y Libertad". El piquete en el que iba Javier con tres compañeros más, le tocó pintar cerca de la playa y fue concretamente aquí en el desaparecido Balneario de San Miguel, donde sobre una pared del viejo Balneario, Javier se dispuso a escribir el lema, mientras sus otros compañeros vigilaban. Sólo pudo escribir la palabra Pan y la T de Trabajo ya que unas linternas a sus espaldas le advirtieron de la presencia de la Guardia Civil. Javier trató de huir camino de la playa, mientras que sus tres compañeros lo hacían en sentido contrario. Fue abatido por un disparo mortal cayendo en la arena de la playa. El disparo fue efectuado de frente por un guardia civil que le cerró la huida a una distancia de 6 metros. Le entró por la garganta y salió por el hueso occipital. La versión de la Dirección General de la Guardia Civil sobre lo ocurrido fue grotesca y para reírse si no fuera por la gravedad de los hechos. Decía textualmente así: "Sobre las 24 horas del día 13, una pareja de la Guardia Civil sorprendió a 4 individuos que al observar su presencia salieron corriendo. Ante esta actitud sospechosa, la pareja les persiguió y dio repetidas veces la voz de alto. Durante la persecución uno de los guardias tropezó y el arma, un Z-62, se le disparó causando la muerte de uno de los que huían que resultó ser el joven de 19 años Javier Verdejo Lucas. Posteriormente se comprobó la existencia de unas pintadas en el punto en que se inició la huida y en poder del fallecido spray de idénticas características de los letreros". De todas maneras no fueron muy originales estos guardias de Almería buscando coartada, ya que en aquellos años murieron muchos y muchas antifascistas de la misma manera; e incluso en la actualidad, en muchos lugares, cuando no hay otro argumento menos burdo, se sigue utilizando este "increíble cuento": guardia civil o policía que tropieza y por arte de magia la bala siempre va a darle al obrero o estudiante manifestante de turno, al comunista, al anarquista, al independentista, o al pobre marginal que pasaba por allí. Nunca hemos visto que tropezaran y la bala fuera a darle a un explotador o a un fascista.

"Las balas de la policía española, no hay duda de que están muy bien enseñadas"


Además hubo indicios de lo ocurrido esa noche que no estaban muy claros como fue la aparición de restos de sangre en el suelo, pared y techo de una caseta de baño. Se tomaron muestras de sangre y se mandaron a analizar. Sin embargo nunca se supo el resultado del análisis y las diligencias terminaron archivándose por falta de pruebas. Del guardia civil que disparó, poco más se supo, por supuesto que no se conocieron ni sus iniciales, nadie fue juzgado ni condenado por lo ocurrido. Otro dato importante que nos debe hacer reflexionar sobre el timo que ha sido la llamada transición democrática española, es que en esos momentos, el Gobernador Civil de Almería era Roberto García Calvo, que con el tiempo y por arte de magia se reconvirtió en demócrata y llegó a ser hasta hace pocos años juez del Tribunal Constitucional. Reconocimiento, compensaciones, y hasta se permiten dar lecciones de democracia los que colaboraron y fueron participes del franquismo y por el contrario se ignora y se silencia a los que de verdad dieron su vida por una democracia real. Por eso este acto de hoy de homenaje a Javier debe también servir para rechazar las componendas y las claudicaciones que trajo la transición.

La respuesta popular y de las organizaciones de izquierda a este asesinato en Almería no se hizo esperar. El funeral se celebró el día 14 en la Iglesia de San Pedro, y tanto el templo como los alrededores estaban abarrotados de almerienses que querían protestar por lo ocurrido y solidarizarse con Javier. Al terminar el funeral la masa de gente impidió que el féretro fuese introducido en el coche y fue llevado a hombros por las principales calles de Almería entre lágrimas de dolor, puños en alto y rabia contenida. El día 15 en el Paseo de Almería a las 21:00h y a pesar de no estar autorizada se celebró una manifestación encabezada con una pancarta con los colores de la bandera de Andalucía, en la que más de 2.000 personas gritaron consignas del tipo "Javier, hermano, nosotros no olvidamos" o "el pueblo unido jamás será vencido". La manifestación fue disuelta por las fuerzas del orden que practicaron diez detenciones. Así mismo el día 18 de Agosto se convocó una jornada de lucha consistente en paros generalizados, boicot a mercados y autobuses y concentraciones que también acabaron con varias detenciones. Los actos de protesta también se extendieron a Andalucía donde hubo actos y manifestaciones en Granada, Jaén, Málaga así como en otros lugares del estado como Castilla o Euskal Herria. Al año siguiente se realizó en el actual Estadio de la Juventud de Almería un homenaje a Javier donde participaron más de 4.000 personas. Pero aquí se acabó. Desde entonces la figura de Javier Verdejo ha sufrido el más vergonzoso de los silencios y las marginaciones tanto de movimientos sociales y organizaciones de Almería como de las instituciones públicas.

Tan solo en el año 86 siendo alcalde Martínez Cabrejas se le puso el nombre de una calle de la ciudad a Javier. Pero fuera de eso casi nada por no decir nada. Por eso hoy queremos recordar a nuestro compañero. Tenemos que reconocer y agradecer la generosidad y el compromiso de aquellas personas que han luchado y que luchan por cambiar este sistema injusto y que han sido víctimas de él. Por desgracia el silencio que ha pesado sobre Javier no es privativo de este caso, basta recordar el asesinato al año siguiente: el 4 de diciembre de 1977 de José Manuel García Caparrós, joven malagueño, víctima de un disparo en aquellas ya históricas manifestaciones por Andalucía. Caparrós también ha sido durante estos años víctima del olvido. Es una consigna que fue pactada entre las fuerzas franquistas y las organizaciones mayoritarias de la entonces llamada oposición democrática. Por ello decenas de asesinados durante esos años 70 y 80 por parte de las fuerzas de orden público y por las bandas fascistas, han permanecido y permanecen en el silencio y el olvido interesado. Y en Almería no fue solo Javier Verdejo el único caído. Contamos por desgracia, con más víctimas de aquella época. En este homenaje a Javier tampoco queremos ni podemos dejar en el olvido a Juan Mañas, Luís Cobo y Luís Montero, del llamado Caso Almería, cuando en Mayo de 1981 fueron torturados y asesinados salvajemente por guardias civiles al ser confundidos con militantes de ETA. O el caso aún más ignorado y desconocido: el de Maria Asensio, una mujer de 32 años, madre de dos hijos que falleció en la barriada de Overa de Huercal Overa al ser disparada por la guardia civil a corta distancia con una pelota de goma, cuando participaba en una manifestación pidiendo agua. Aquí también la versión oficial fue rocambolesca y decía que la mujer falleció de forma accidental al caerse al suelo y golpearse la cabeza contra un piedra. Igual que lo ocurrido con Javier nadie fue juzgado ni condenado, ni nadie dio la más mínima explicación y por supuesto nadie pidió perdón.

Todos estos asesinatos forman parte de nuestra historia reciente y sin embargo pareciera que o no han ocurrido o fue hace ya muchos años. Debemos de tratar de cambiar esa falsa sensación, debemos de llevar estos recuerdos a la calle, debemos hacer un ejercicio diario de memoria y de pedagogía sobre todo con los más jóvenes. Esa transición modélica no existió. La realidad fue muy distinta. Los franquistas que ostentaban el poder político y económico y los sectores más dinámicos del capital propiciaron un cambio de fachada para que bajo un disfraz democrático se asegurara el mantenimiento de la explotación capitalista así como la inviolable unidad de la patria. Una parte importante de la oposición de izquierdas renunció a una verdadera ruptura democrática y se embarcó en un triste proceso de pactos vergonzantes y oscuros cambalaches, realizados a espaldas de los trabajadores y de una parte de sus propias bases, para a cambio poder entrar en el reparto del pastel que se estaba cocinando. Apoyaron pactos sociales y permitieron reformas laborales que nos han llevado hasta hoy en día a unas condiciones laborales cada vez más a la baja. Acataron entusiastas el régimen monárquico y se olvidaron del derecho de autodeterminación de los pueblos que conforman este estado. Y lógicamente existía un acuerdo tácito de que nadie pediría explicaciones por lo ocurrido durante el franquismo y durante la transición. Ni siquiera se intentó que rindieran cuentas los responsables de tanta muerte y miseria, de tanta tortura y represión. Todo este proceso de transición no transcurrió sin tensiones ni conflictos fueron varios centenares de luchadores/as, de militantes de izquierda, como Javier Verdejo, los que fueron asesinados por elementos de la guardia civil o de la policía, o por bandas fascistas amparadas y dirigidas desde el aparato del Estado.

Entendemos que la memoria de los/las luchadores antifascistas asesinados no puede caer en el olvido, ya que luchaban de verdad y por ello murieron, por defender una auténtica libertad y como en el caso de Javier, por creer en una sociedad sin opresores ni oprimidos y por ello queremos rendirle el homenaje que se merece. Y aunque este sea un modesto acto, sin duda que el mejor homenaje que se le puede hacer es el de rescatar su memoria y hacer que las mismas banderas de lucha que levantaron Javier y otras víctimas vuelvan a ondear en nuestras manos. Sólo de este modo, el sacrificio de quienes regaron con sangre el camino de la libertad no habrá sido estéril.

Y por desgracia esa reivindicación de Pan, Trabajo y Libertad sigue muy vigente en esta Almería y en esta Andalucía de nuestros días. No es una consigna antigua ni ajena a los problemas de la clase trabajadora de hoy. Pan y Trabajo porque a pesar del avance económico que Almería experimentó en estos años, este está basado en sectores como el turismo o la agricultura de plástico, preso de las contradicciones del capitalismo neoliberal, de la dependencia de las multinacionales y del dictado de órganos de poder en Madrid o en Bruselas, alejados de nuestra tierra. Pan y Trabajo porque aunque hoy no emigremos como en aquellos años si que recibimos a desposeídos de África, América Latina o Asia, que vienen y experimentan aquí en muchos casos la explotación y la discriminación y eso con suerte por llegar aquí porque en muchos casos caerán muertos en el intento de llegar a nuestras costas. Pan y Trabajo porque detrás de esa imagen de aparente riqueza y opulencia, no debemos de olvidar que hay miles de trabajadores andaluces que están al limite de la dignidad humana por la crueldad del paro (que en Andalucía crece a un ritmo muy superior al resto del Estado), desposeídos de su vivienda y derechos mínimos e igualmente pisoteados por la violencia de un sistema económico que no duda en sacrificarles, con tal de mantener las plusvalías de su banca, multinacionales y duquesas de turno.

Y que decir de la Libertad que hoy se vive en este Estado Español. Hoy más que nunca se echa de menos el contenido de esa bella palabra. Libertades políticas que sólo consisten en ir a votar cada 4 años a máquinas electorales corrompidas y autoritarias. Donde los grandes medios de comunicación están en manos de unos pocos. Periodistas que escriben al dictado y que dirigen y orientan la opinión y no dudan en mentir descaradamente con tal de mantener contento al que paga. Un sistema judicial de escándalo, totalmente mediatizado por el sistema político. ¿Dónde está la libertad cuando no se permite a los distintos pueblos que conforman el Estado Español el derecho democrático a la autodeterminación? ¿Qué libertad existe para Andalucía y para el resto de pueblos que son oprimidos por este estado...? ¿Qué libertad es esta cuando se aprueba una ley de partidos que sólo se aplica para ilegalizar a partidos revolucionarios por no condenar la violencia? Y sin embargo partidos de extrema derecha que hacen ostentación de la violencia y que siguen hoy asesinando impunemente en muchos lugares del estado, no se les aplica dicha ley. O a partidos como el PP que no condenan el franquismo ni el golpe de estado del 18 de Julio con los millones de asesinados que supuso o que apoyan la barbarie de la guerra de Irak, donde siguen muriendo miles y miles de personas. ¿Eso acaso no es terrorismo o apología del terrorismo? ¿No se debería de ilegalizar al PP?. O el PSOE, muchos de cuyos dirigentes apoyaron expresamente la violencia de los GAL, y en ningún momento se han retractado públicamente de haber apoyado el terrorismo de Estado. ¿Acaso el PSOE no está participando en la guerra de Afganistán? ¿acaso no está siendo participe de la muerte y asesinato de miles y miles de inocentes?. ¿Acaso no se debería de ilegalizar también al PSOE?. Qué libertad hay en esta España borbónica cuando no se puede cuestionar la figura del rey elegido y nombrado por el dictador Franco. Cuando se impone sanciones, multas y prisión para quien osen cuestionar la monarquía o ponga en duda la figura de Juan Carlos, sus oscuros negocios, sus oscuros amigos...su vida de rey.

En definitiva y para terminar, decir que en esta España se sigue limpiando las lápidas de los asesinos e ignorando los hoyos de las víctimas. Por ello sólo desde fuera de esta España oficial y fuera de este régimen españolista se puede realizar un sincero recuerdo y homenaje a todos estos luchadores asesinados. Si Javier viviera hoy en día no sabríamos que sería de él. Si seguiría siendo o no comunista, verde, ácrata, independentista andaluz...vaya usted a saber. Tal vez como muchos otros militantes del PTE hubiera terminado haciendo carrera política en algún partido de orden. O tal vez estaría desencantado en su casa como otros muchos. O tal vez seguiría luchando como unos pocos. Pero da igual, eso no importa. Lo que importa era lo que Javier pensaba y por lo que luchaba en 1976. Todo lo demás son especulaciones. Y la sociedad por la que Javier luchaba estamos seguros, seguros pero que muy seguros, que no tiene nada que ver con lo que hoy hay. En nombre de jaleo!!! y Nación Andaluza, muchas gracias por vuestra asistencia.

¡Gracias Javier!
¡Javier, hermano, nosotros no olvidamos!

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