miércoles, 20 de julio de 2011

Presentación de la Coordinadora Antifascista de Almería y I Torneo de Fútbol Antirracista



El próximo 22 de julio se celebrará la presentación de la Coordinadora Antifascista de Almería y en el mismo acto se proyectará el documental "Ojos que no ven".

Al siguiente día, el 23 de julio a las 18:00 h. se celebrará en Almería el primer torneo antirracista de fútbol sala, organizado por la Coordinadora Antifascista.

Los equipos serán de a partir de 5 jugadorxs, y quienes estén interesadxs en inscribirse deberán mandar un correo a:

torneoantirracista@gmail.com

Hasta el día 21 de julio.

En este correo deberéis informar sobre el nombre del equipo y el número de jugadores para confirmar la inscripción, repito, antes del día 21 de julio.

Cuando mandéis el correo, a quién lo desconozca, se le informará sobre el lugar en el que se va a celebrar el torneo el sábado 23.

El precio de a pagar por persona para participar en el torneo será de 2 euros, a pagar en pista el mismo día, y que incluye un bocadillo y bebida al final de los encuentros de regalo, además de un trofeo para el campeón.

Los beneficios económicos recaudados al finalizar el torneo serán destinados a la sufragación de gastos judiciales de un compañero condenado por luchar contra el racismo y contra el fascismo.

http://almeriaantirracistayantifascista.blogspot.com/

sábado, 2 de julio de 2011

Declaración de Nación Andaluza ante el 15-M


Frente al continuismo reformista español, perseveremos en la construcción de la alternativa rupturista andaluza. *

En el pasado mes de mayo, irrumpió en nuestra tierra lo que posteriormente sería conocido como el Movimiento 15-M o “de los indignados”. Lo primero que llama la atención del mismo es que tanto en sus declaraciones como en sus reivindicaciones Andalucía no existe. Es un mero accidente geográfico. Por contra, las referencias a España como país y a los españoles como pueblo son habituales. Esta identificación con lo español no es accidental o casual, han llegado a adoptar con beneplácito el calificativo “spanish revolution”. Fuera aparte ese asumido españolismo, es obvio que no estamos ante un movimiento andaluz, nacido desde nuestro pueblo, a partir de su propia iniciativa, circunstancias y necesidades, sino ante algo ajeno e importado. Tras su apariencia espontaneista y autónoma, se desarrolla un fenómeno estructurado y con vocación estatalista, como lo demuestra el que su epicentro estuviese situado en la Capital del Estado. La acampada de Sol no fue nunca una más. En ella se miraban todas, de ella se esperaban iniciativas y consignas, y a ella se enviaban delegaciones.

Lo segundo que sobresale son sus propios postulados sociales. El movimiento nace a partir de una llamada a la movilización, en torno a un Manifiesto de una asociación de oscuros orígenes y aún más oscuros fines, “Democracia real ya”. Texto caracterizado por una calculada ambigüedad populista y “buenista”, construido sobre bases teóricas englobables dentro de unos parámetros ideológicos pequeño-burgueses de carácter regeneracionista y reformista. Un discurso que no se posiciona contra el Sistema, y se limita a criticarlo y propugnar cambios en los aspectos más lacerantes del mismo. El manifiesto es abiertamente interclasista, desconcienciador y desclasador, tanto en el lenguaje como en contenidos o propuestas: “Somos personas normales y corrientes. Somos como tú. Gente que se levanta por las mañanas para estudiar, para trabajar o para buscar trabajo, gente que tiene familia y amigos. Gente que trabaja duro todos los días para vivir y dar un futuro mejor a los que nos rodean”. Un Interclasismo que es pretendido premeditadamente: “Unos nos consideramos más progresistas, otros más conservadores. Unos creyentes, otros no. Unos tenemos ideologías bien definidas, otros nos consideramos apolíticos”. No hay referencias al pueblo, a trabajadores o a la clase obrera, sino sólo a “gente” y a “gente que trabaja”, a lo sumo a los “ciudadanos”, obviando distinciones socio-económicas y, de facto, la lucha de clases: “Esta situación nos hace daño a todos diariamente. Pero si todos nos unimos, podemos cambiarla”.

Dicen estar “preocupados e indignados por el panorama político, económico y social que vemos a nuestro alrededor. Por la corrupción de los políticos, empresarios, banqueros…Por la indefensión del ciudadano de a pié”. Más allá de la enunciación de problemáticas y de la vaga superficialidad de las intencionalidades, esos llamamientos a “ponerse en movimiento” o a “construir entre todos una sociedad mejor”, cuando entran en la concretización de las causas y las soluciones, se desvía la atención hacia cuestiones accesorias y metas reformistas. Acorde con el discurso ciudadanista que sostienen. Un regeneracionismo que no es confrontación sino apoyo al Sistema. Por ello se utiliza la categoría definitoria de ciudadano, que existe en conformidad a la de un Sistema que reconoce al individuo y sus derechos en tanto tal ciudadano, súbdito “legal” del Estado, mientras se obvian clases sociales y categorías como la de vecin@, interclasista pero ajena al Estado y sus instituciones para existir. Se es por convivencia no por legalidad. Ni siquiera esa vecindad es un elemento operativo en sus análisis.

No se denuncia al Régimen ni al Capital en sí, sólo ciertas prácticas y consecuencias: “la corrupción de los políticos, empresarios, banqueros…”. El problema son algunos modos y elementos de la élite política y financiera, siendo susceptible de mejora el Sistema erradicando los abusos y desviaciones: “El actual funcionamiento de nuestro sistema económico y gubernamental no atiende a estas prioridades y es un obstáculo para el progreso de la humanidad”. El problema es el “actual funcionamiento” y es sólo contra su “estado actual” contra lo que se incita a “indignarse”. No se aspira a cambiar el Sistema, sólo a “perfeccionarlo”, de ahí que las soluciones propuestas sean del tipo de “llevar nuestra voz a las instituciones” o “la participación política ciudadana”. Esta tónica reformista permanecerá como constante a lo largo del tiempo e incluso será acentuada a través de los puntos reivindicativos aprobados en las acampadas; como una reforma electoral, la lucha contra la corrupción, separación de poderes, laicidad del Estado, responsabilidades políticas, desarrollo de los derechos constitucionales, participación ciudadana, servicios públicos gratuitos, libre circulación de personas, reformas fiscales, medidas de control bancario, etc. El movimiento 15-M no pretende construir contrapoder popular, rescatar espacios de poder al Régimen, arrebatárselos al Sistema para restituírselos al uso y control exclusivo del pueblo. Se conforma con ejercer influencias sobre el Poder. Su mayor aspiración es la constitución de un listado de puntos mínimos para tratar de que éste haga y actúe en determinadas direcciones.

Sus reivindicaciones reformistas, formalistas e intrascendentes, son revestidas como cambios decisivos y revolucionarios. Un ejemplo se encuentra es la falsa equiparación que se realiza entre la democracia directa y la participativa, pretendiendo hacer pasar la participación como ejercicio de democracia directa popular, cuando son conceptos diferenciados y contrapuestos. Mientras que la democracia participativa no es más que tener en cuenta la opinión popular por parte del Poder, y sólo en ciertas circunstancias y en temáticas concretas, la democracia directa es el ejercicio efectivo y exclusivo del poder por el pueblo. No es igual o semejante que el Poder consulte y comparta con el pueblo algunas decisiones, a acabar con el poder y entronizar al pueblo como poder. La democracia participativa es asumible por el Sistema, la democracia directa no.

Lo tercero que destaca es su negativa a la auto-identificación. Esa equiparación y no discernimiento consciente entre izquierdas y derechas. Su minusvaloración e incluso menosprecio indiscriminado contra ideologías, organizaciones, sindicatos y banderas. La llamada a la unidad poblacional indiferenciada. Esa visión social unívoca y amorfa. Incluso esos lenguajes gestuales uniformadores. Conjunto de concepciones, actitudes y formalismos que recuerdan a los de otras épocas y a ciertos idearios corporativistas que pretenden conciliaciones de clases en nombre de un pretendido “bien común” o de supuestos “valores superiores”. Se pretextan porqués cuantitativos. A menor grado de definición mayor número de participantes. Lo cual es cierto, pero también que el precio es diluir posibilidades clarificativas y rebajar metas finalistas al extremo de imposibilitar toda capacidad transformativa real. Además, las mediciones sociales que utilizan una regla exclusiva o preeminentemente cuantitativa poseen carácter burgués. Condicionar estrategias o argüir aciertos partiendo de argumentaciones cuantitativas, equivale al: “tanto tienes, tanto vales”. No es un principio analítico dialéctico, sino profundamente reaccionario. Los revolucionarios no miden cuantitativamente sino cualitativamente.

También, en éste contexto de sinsentidos desde una óptica revolucionaria, deber ser subrayada la visión que han propagado de un supuesto “pacifismo” que es concebido como aceptación, tanto teórica como práctica, de la represión institucionalizada, de la monopolización de la fuerza por parte del Poder, y la consiguiente indefensión popular ante la violencia institucionaliza, así como la defensa de los “profesionales” que la ejercitan en nombre del Estado, los cuales han llegado a ser aplaudidos y calificados de “trabajadores” y “compañeros”, así como las actitudes y peticiones de colaboración con éstos en sus tareas de vigilancia y control sobre sus propios actos y participantes.

Todo populismo interclasista, todo reformismo, no supone ni puede conllevar cambios radicales del Sistema sino, por el contrario, su reforzamiento, como ocurrió durante la “transición”. No hay tal “revolución” ni éste movimiento es su expresión de masas. Una revolución es la consecuencia última de un proceso de choque frontal entre las clases dominadas y las dominantes, donde los primeros no aspiran a ser escuchados, ser tenidos en cuenta, o participar, sino a derrocar y acabar con el orden establecido. Esto requiere, imprescindiblemente, de unos condicionantes estructurales socioeconómicos desencadenantes y una previa toma de conciencia por parte de las clases populares, y en particular de la clase obrera, único sector social con capacidad de erigirse en rector del cambio, y que les haga ser plenamente conscientes de la realidad y de su papel en ella, impulsándoles a su transformación global. Una revolución no consiste en el logro de mejoras concretas o controles puntuales sobre el sistema existente, y por tanto en su remozada continuidad, sino en su completa erradicación y su sustitución por otro diametralmente opuesto donde sea el pueblo el único detentador de todo el poder.

Puede iniciarse el proceso a partir de luchas concretas y básicas, pero la diferencia entre lo revolucionario y lo reformista no radica en el “extremismo” o la “moderación” de éstas, sino en que conlleven acentuación de contradicciones y desestabilización del Sistema, o no. Ni las propuestas del Manifiesto ni las aprobadas en las acampadas lo suponen. Por idénticas razones, tampoco es la terminología discursiva o las maneras organizativas lo que permite etiquetar como revolucionario. No determinan las formas sino los fondos, las metas. Tampoco es posible reconvertir una revuelta reformista en un movimiento popular revolucionario sin la existencia de esos previos condicionantes socio-económicos e ideológicos, y sin que los elementos partidarios sean mayoritarios o preponderantes. Esa es la causa de los loables pero escasos y escuálidos triunfos de los intentos en ésta línea en el interior del 15-M. No hay condiciones objetivas.

El Movimiento 15-M no atenta ni pretende atentar contra los pilares sustentadores del Sistema. La puesta en práctica de las exigencias de los “indignados” no supondría alteración sustancial para éste, apenas unas meras molestias asumibles a cambio de contentar a la población. Simple continuismo reformista español. Un cambiar todo para que nada cambie, que no sólo no le perjudica sino que le beneficia en épocas de crisis y descontentos, encauzándolos hacia fines que no hacen peligrar su permanencia. De hecho, la cuarta característica de éste movimiento es la amplia repercusión que ha tenido en los medios de desinformación. Unos medios cuyo papel social es ocultar y criminalizar todo aquello que atente contra el Régimen, condicionando así a la opinión pública, y que han sido sus mayores propagadores. Es en su estudiada escenificación de la tópica película de buenos y malos, con la consiguiente compresión del 15-M por parte de los “progresistas” y los ataques de la “derecha extrema”, donde está el origen de que tantos, tan bienintencionados y esperanzados como errados, se les uniese.

La respuesta a las convocatorias no prueba que los “indignados” sean un movimiento popular, y menos aún revolucionario. Sí que cada vez más amplios sectores populares quieren actuar y que, ante la carencia de unos instrumentos ideológicos, estratégicos y organizativos propios, están siendo empujados a aceptar como tales los sucedáneos impulsados por el Sistema. También muestra el retroceso ideológico arrollador que han vivido los representantes de las ideologías revolucionarias en éstas últimas tres décadas y el paralizante confusionismo preponderante en sus organizaciones. La mayoría de los que se han unido a los “indignados” lo han hecho como consecuencia de la suma de tres elementos: la inexistencia de unas alternativas transformativas políticas y sindicales visibles, la labor embaucadora de los medios desinformativos, y décadas de trabajo desclasador y desidentificador de la “izquierda” institucionalizada y los sindicatos neoverticalistas. Sin la ceguera que éste conjunto de circunstancias ha producido no hubiese sido posible. La responsabilidad también debe ser compartida por esa izquierda anticapitalista, tanto política como sindical, sumida en sus clásicos seguidismos y mezquindades ombliguistas, que ha demostrado su debilidad teórica e incapacidad estratégica para estar a la altura que la situación social, anteponiendo los intereses generales y construyendo esos instrumentos populares transformadores.

El Movimiento 15-M ha logrado lo más difícil, movilizar, para derrocharlo después entre objetivos institucionalistas y estrecheces de miras cortoplacistas. Los primeros días consiguió sacar a la calle a amplias capas de sectores populares de la población. Emergió un movimiento asambleario de la nada. Un capital político de primera mano que, con otras bases y criterios, hubiese abonado la posibilidad de una rectificación y reubicación del movimiento en unos parámetros que superaran el reformismo y regeneracionismo iniciales. El fenómeno que suponía reunir a cientos de jóvenes en torno al debate político abría nuevas opciones al movimiento. Sin embargo el camino escogido ha sido enrocarse en la continuidad y en la autolimitación a los márgenes iniciales, con propuestas como “recogida de firmas” para “realizar reformas”. Unas movilizaciones que en otras circunstancias, y a partir de diferentes marcos teóricos y estratégicos, podrían haber sido potencialmente incitadoras de avances reales hacia procesos transformativos, lo ha imposibilitado el que principios y fines se restringieran finalmente al espacio de maniobra concedido, por acción u omisión, por el Sistema. Lógicamente la responsabilidad no recae en una mayoría tan activa y voluntarista como desconocedora e inexperta, ni en los compañeros de lucha que han intentado lo imposible, sino en esas minorías organizadas inductoras de los errores y los fracasos.

Por todo ello, ahora más que nunca resulta imprescindible y prioritario el acrecentar los esfuerzos para hacer realidad tanto una alternativa común de la izquierda soberanista andaluza como un bloque unitario, y exclusivo, del sindicalismo de clase andaluz. Sin estas dos herramientas esenciales, sin estos instrumentos para conducirse hacia su liberación nacional y social, hacia su emancipación, el Pueblo Trabajador Andaluz seguirá condenado a permanecer en estado de dependencia política, alienación social y esclavitud económica. En Andalucía no hay democracia ni autonomía por la carencia de soberanía, de libertad colectiva popular. No es que poseamos una democracia y una autonomía imperfectas, y, consecuentemente, tengamos la necesidad y sea viable desarrollarlas, convertirlas en más “reales” o más “participativas”, de que los políticos nos “escuchen”, de acabar con los corruptos, de mayores y más justas financiaciones, o impulsar determinadas iniciativas legislativas económicas y sociales más favorables a la mayoría poblacional. Se trata de acabar con la dictadura que España y el Capital ejercen sobre nuestra tierra y nuestro pueblo. Porque sin libertad sólo hay dictadura. Y las dictaduras no se mejoran o se reforman, se destruyen. Lo contrario es propugnar continuismos, no revoluciones. Otra transición, en lugar de una ruptura con el régimen.

Frente al continuismo reformista español, es ineludible para la izquierda soberanista andaluza el perseverar en la construcción de una alternativa radicalmente rupturista y andaluza para nuestro pueblo. Una alternativa basada en la recuperación, la posesión y el ejercicio de su soberanía, de su libertad colectiva. Volver a detentar su soberanía, ser libres, no es una final sino un inicio. Sin libertad nada es posible. Sin soberanía no hay futuro. El Pueblo Trabajador Andaluz necesita su soberanía nacional para ser los únicos dueños de su tierra. Su soberanía política para ser los únicos dueños de ellos mismos. Su soberanía personal para vivir y desarrollarse como mujeres y hombres libres. Su soberanía económica para ser los únicos dueños de las riquezas de su país. Su soberanía ecológica para preservarlos. Su soberanía obrera para ser los dueños de su trabajo. Su soberanía alimentaria para asegurarse su subsistencia. Su soberanía social para ser los hacedores de su destino, y los únicos beneficiarios y destinatarios de sus esfuerzos. Su soberanía cultural para recuperar la identidad que le arrebataron y detentar fuentes de conocimiento real, de realización personal y progreso común. No es cuestión de indignarse con el Poder, sino de levantarse, revelarse y acabar con él.

El deber de las andaluzas y los andaluces con conciencia nacional y de clase sólo es para con nuestro pueblo. Nuestra obligación, luchar por hacer realidad una Andalucía verdadera y totalmente libre, independiente y socialista, oponiéndonos a todo aquello que sea un obstáculo para alcanzar esa meta o unos señuelos que desvíen del camino liberador, perpetuando así la opresión nacional, la alienación popular y la explotación social. En Andalucía, todo proyecto que no parta del reconocimiento y restablecimiento de la plena posesión y ejercicio de nuestra soberanía nacional y popular como base de transformación política, social y económica, no es ni puede llegar a ser revolucionario.

¡En Andalucía no hay democracia o autonomía real sin soberanía nacional y popular!

¡Frente al continuista reformismo español, el rupturismo revolucionario andaluz!

¡Por la Independencia y el socialismo!

¡Por Andalucía libre!

*Aclaración:
Ante la importancia de la problemática derivada del Movimiento 15-M, y pretendiendo ser consecuentes con el carácter asambleario y horizontalista de nuestra organización, hemos preferido esperar a la celebración de una Comisión Nacional, máximo órgano de debate y decisión entre asambleas nacionales, con presencia de la Permanente, representantes de todas nuestras asambleas locales y abierta a la participación de cualquier militante que quisiese asistir y aportar su punto de vista, para analizar y determinar una postura oficial y pública de Nación Andaluza ante el fenómeno de los “indignados”. Ésta declaración ha sido probada por unanimidad en Comisión Nacional.

sábado, 11 de junio de 2011

"Salvemos La Molineta" paraliza durante horas la destrucción de la "Cueva de Conan"


Casi al grito de 'No nos moverán', un reducido número de representantes de la coordinadora 'Salvemos La Molineta', que lucha por que el paraje se convierta en un gran parque periurbano, impidió ayer que continuaran ejecutándose los trabajos que se están llevando a cabo en la zona para consolidar taludes y evitar riesgos a la futura construcción del Centro Comercial La Rambla.

«Esta tarde, un grupo de miembros de la plataforma hemos conseguido que, durante unas horas, pararan las máquinas que están destruyendo las antiguas canteras de La Molineta. Para ello, nos hemos colocado con nuestra pancarta en uno de los resaltes próximos hasta que ha llegado la Policía y los medios de comunicación», explicaban a través de su sitio en Facebook, aunque lamentaban no haber podido «evitar la destrucción del arco que daba entrada a la cueva de 'Conan'», donde en 1982 se rodó la mítica película dirigida por John Milius y protagonizada por Arnold Schwarzenegger.

Así lo confirmaba también a IDEAL el portavoz del colectivo, Eusebio Villanueva, apesadumbrado por el destrozo realizado pero satisfecho, al menos, de momento, por la paralización de la actuación que están llevando a cabo las máquinas excavadoras.

En principio, hoy tienen previsto volver a concentrarse a las puertas del Auditorio Municipal Maestro Padilla, donde tendrá lugar la constitución de la nueva Corporación municipal, con el fin de recordarle su deseo de protección y puesta en valor de La Molineta, y de que así quede reflejado en el nuevo PGOU.

Fuente: IDEAL Almería

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Desde la asamblea local de Nación Andaluza - Almería apoyamos todas las movilizaciones que se lleven a cabo en defensa de la tierra y contra la destrucción de nuestro territorio que, una vez más, se ve amenazado para seguir engordando a quienes han generado una crisis que estamos pagando las trabajadoras y los trabajadores.

martes, 7 de junio de 2011

Paremos el retroceso de nuestros derechos: no a la reforma de la Negociación Colectiva


El silencio mediático y la opacidad del sindicalismo neo-vertical están ocultando un nuevo ataque de España y el Capital a los derechos de la clase trabajadora; la reforma de la Negociación Colectiva que el gobierno ha anunciado aprobará el próximo 10 de junio.

Llevamos años de retrocesos, bajadas de salarios y recortes de los derechos de la clase trabajadora, ejecutados por un gobierno títere de los grandes capitalistas estatales e internacionales. Si durante la última década de bonanza no hemos visto avances sustanciales en los derechos de la clase obrera, desde que comenzó la crisis de ganancias de los capitalistas la posición de los trabajadores y las trabajadoras no ha hecho más que retroceder, demostrando la naturaleza depredadora e insaciable de las clases dominantes representadas por los Botín, Alierta, Prada, etc.

Esta reforma, una nueva reforma laboral, es un compromiso del capitalismo español con la Unión Europea. Madrid se comprometió a hacer este “esfuerzo” en el marco del Pacto del Euro. Pero la aportación al Pacto del Euro va a caer de nuevo sobre las espaldas de la clase obrera. España y Europa nos imponen un nuevo recorte que afectará a los bolsillos de la clase trabajadora andaluza y aumentará las ganancias de patronal y banqueros.

El desacuerdo de última hora entre patronal y sindicatos tras un mes de negociaciones muestra solamente el carácter traidor y cainita de unos sindicatos que forman parte del régimen capitalista español, enemigo de clase de los Pueblos Trabajadores. El sindicalismo institucional accedió a principios de mes, una vez más, a sentarse a negociar una reducción de nuestros derechos a cambio de participar en la gestión de las mutuas, y por lo tanto en los cuantiosos fondos que estas poseen. Cuando el acuerdo estaba prácticamente cerrado, la patronal se ha levantado de la mesa negociadora para forzar mayores concesiones a sus intereses. Y ha clarificado así el papel que los sindicatos CCOO y UGT juegan en el sistema: favorecer la ofensiva de las clases dominantes timando a la clase obrera. Finalmente será Zapatero quien ponga la guinda al pastel de esta reforma, firmando el 10 de junio un nuevo avance en las ganancias de la patronal que vamos a pagar los pueblos trabajadores bajo yugo estatal.

Conceptos como la introducción de mediadores (aún no se sabe quién los nombrará) en los conflictos de convenio, la modificación a la baja (flexibilización) de convenios en plena vigencia, el descuelgue salarial (peores convenios de empresa) o el acoso (mayor control) de las mutuas a los trabajadores de baja tumban la mayoría de los escasos resquicios de la clase obrera ante la ofensiva patronal. Las repercusiones para el Pueblo Trabajador Andaluz, mayoritariamente situado en la pequeña y mediana empresa, instalado en la precariedad y con la amenaza constante del paro, no se harán esperar: “apaño” de convenios a la baja en empresas medianas y pequeñas, pérdida de derechos y días de descanso, bajadas salariales y desaparición de complementos, acoso de las mutuas en periodo de enfermedad, etc.

Ante esta situación, una vez más el Pueblo Trabajador Andaluz debe movilizarse. De España y el Capital nada se puede esperar. Son irreformables y tan solo la lucha y determinación de los elementos más avanzados del Pueblo Trabajador Andaluz podrá construir un muro ante la marea neoliberal que asola pueblos y barrios obreros.

Apelamos a los/as militantes y simpatizantes de la izquierda independentista a movilizarse el día 10 contra el nuevo recorte de nuestros derechos. A participar en las convocatorias que desde el Sindicato Andaluz de Trabajadores/as se organicen contra la reforma de la Negociación Colectiva. Señalamos también la necesidad de construir en torno a la unidad del sindicalismo andaluz de clase y combativo un Bloque Unitario que haga frente a la ofensiva patronal y la traición del sindicalismo del régimen.



¡El 10 de junio todos y todas a la calle!

¡Contra España, el Capital y su sindicalismo neovertical!

¡Por un bloque unitario del sindicalismo anticapitalista andaluz!



Nación Andaluza – Comisión Permanente

martes, 24 de mayo de 2011

Catástrofe ambiental en el pueblo almeriense de Albox


El incendio de la planta de Geocycle en Albox (Almería) ha sido calificado por Ecologistas en Acción como una "auténtica catástrofe ambiental y un grave problema de salud pública" puesto que, según observan, "tiene visos de convertirse en una de las catástrofes ambientales más graves de los últimos años en la provincia" debido al volumen de contaminación ambiental que genera.

Según incide el colectivo en una nota, el trabajo que se realiza en la planta es de recuperación de residuos "altamente peligrosos" para su posterior quema como combustibles en las plantas cementeras de Holcim. "Ello hace que el incendio desatado por causas desconocidas y aún incontrolado, represente un gran impacto para la atmósfera y un gran riesgo para los vecinos de decenas de kilómetros a la redonda, así como para todos los ecosistemas circundantes", alertan.

Los últimos datos oficiales que han trasladado, posiblemente sean "no reales" a su parecer, indican que la planta produjo más de 40.000 toneladas de residuos peligrosos, principalmente sólidos y líquidos que tienen como destino la generación de energía para la fabricación de cemento en la plantas de Carboneras y Gádor de la empresa Holcim, propietaria también de Geocycle.

"La combustión incontrolada de estos materiales libera a la atmósfera múltiples sustancias peligrosas por su alta actividad carcinógena", critican desde Ecologistas en Acción, quienes ahondan en el "evidente aumento de los problemas respiratorios para aquellas personas que ya los padezcan o pertenezcan a grupos de riesgo". "Hidrocarburos Policíclicos Aromáticos (HPAs), Dioxinas, Furanos, entre otros, forman parte de la gran nube negra que se dispersa por toda la comarca y que acaba siendo respirada a varios kilómetros del lugar".

Desde Ecologistas en Acción han recomendado a los vecinos de Albox que extremen las precauciones con las personas que sufran de problemas respiratorios, con los ancianos y con los niños ya que "son estos los grupos que mayor riesgo padecen". Entre las medidas a tomar, aconsejan no salir de las casas y cerrar puertas y ventanas. "Si es imprescindible salir a la calle, hay que hacer uso de mascarillas si ven que los vientos traen la nube tóxica hacia sus localidades", advierten.

http://www.kaosenlared.net/noticia/almecologistas-accion-tachan-autentica-catastrofe-ambiental-incendio-p

miércoles, 18 de mayo de 2011

Democracia no es votar, democracia es decidir


Contra la falsa electoral, el 22 de Mayo abstención activa popular

El próximo 22 de Mayo habrá elecciones municipales. De nuevo, los/as andaluces/zas somos convocados/as por el Sistema a lo que los propagandistas y beneficiarios del régimen denominan “la fiesta de la democracia”. Cada cuatro años somos llamados a designar, entre candidaturas predeterminadas, quiénes van a gobernar por nosotros y en nuestro nombre, a nivel local, nacional o estatal. Se pretende convencernos de que el simple acto de introducir una papeleta con una lista de candidatos en una urna es democracia. Que esa acción representa la existencia y el ejercicio de nuestra libertad, así como de la misma democracia. Es “democracia representativa”. Todo el entramado político-administrativo afirma quedar legitimado por estos procesos electorales. De ahí su insistencia en el voto. No importa lo que se vote, lo imprescindible es que se haga.

Ésta supuesta democracia queda por tanto reducida a designar nuestros gobernantes. A quienes nos dirigirán dentro de los estrechos márgenes que establece el propio régimen entre opciones políticas instrumentalizadas que llevan décadas instaladas en las instituciones serviles que les fueron creadas, y que tienen en común un elemento: la responsabilidad de estado. El pacto de mantener y apuntalar desde dentro el estado imperialista capitalista español, impuesto a los/as andaluces/zas, y las instancias que en todos los ámbitos territoriales lo sostienen. Una democracia “a la española” acotada a elegir a quienes, “en nombre del pueblo”, deciden por el Pueblo Trabajador Andaluz.

No obstante, en otra muestra de su degradación, de su radicalidad dentro de un orden, de ese orden establecido por el Sistema del que forman parte y del que se benefician, la izquierda del régimen defiende la posibilidad de su mejoramiento, de “profundizar en la democracia”, mediante la instauración de formulas de “democracia participativa”. Éstas sólo significan la puesta en práctica de iniciativas ocasionales de participación en la toma de decisiones, de forma limitada y subsidiaria a la de los gobernantes, lo que no conlleva sustitución sino complementación y reforzamiento del propio Sistema.

Para los representantes y defensores del régimen, abiertamente o de facto, fuera aparte la bandera en que se envuelvan, votar, elegir y ser elegido, conforma la esencia misma tanto de la democracia como la meta de su actividad política. Incluso constituye la distinción principal entre democracia y dictadura. Pero la diferencia real no radica en la forma de designación de gobernantes o la amplitud de opciones a elegir, sino en si son todos o algunos los que gobiernan, los que deciden. Si sólo unos pocos dictan sólo hay dictadura. Democracia no es votar quién decide por todos, sino decidir entre todos. Democracia es gobernar y dictadura ser gobernados. La democracia sólo es real y participativa si el pueblo tiene el poder, cuando él decide y gobierna, no cuando el gobernante consulta, comparte poder, dicta o actúa de forma favorable al pueblo.

Históricamente ésta ha sido la tipología democrática de la izquierda. La que llamaban democracia social. Consecuentemente, de izquierda no pueden ser calificables los que pretenden gobernar al pueblo sino los que aspiran a que el pueblo gobierne. Los que luchan por acabar con todo gobierno ejercido sobre el pueblo y por la instauración de un autogobierno popular. La izquierda verdadera no defiende “gobiernos de progreso”, ni la estabilidad o gobernabilidad de las instituciones. No busca reformas o mejoras de ésta realidad dictatorial al servicio de la esclavitud asalariada, sino su erradicación. La izquierda verdadera no trabaja por cambiar ésta sociedad sino por derruirla y sustituirla por otra igualitaria. La Izquierda, o es sinónimo de revolución o no es tal izquierda.

En Andalucía no hay democracia. Los/as andaluces/zas estamos sometidos/as a una doble realidad dictatorial, nacional y social, colonial y capitalista. Somos una nación ocupada y supeditada a intereses ajenos. Un pueblo trabajador negado y explotado. La raíz de todas nuestras problemáticas radica en éste hecho esencial: la carencia de soberanía. De libertad individual y colectiva; política, social y económica. En el hecho de que no poseemos el más mínimo control sobre nosotros, nuestro trabajo, nuestra tierra y sus recursos. Que no somos nuestros dueños ni los de nuestro país. El Pueblo Trabajador Andaluz no tiene un problema de gobernación, legislación o financiación, sino de secuestro y privación de su libertad. Y ésta situación determinante se refleja a todos los niveles sociales y en todos los ámbitos territoriales, también en el local.

Desde una perspectiva nacional y revolucionaria andaluza, el municipal no es más que el marco más próximo y obvio en el que se visualizan y desarrollan las contradicciones del sistema económico capitalista y el régimen político neocolonial y neofranquista en que se concretiza en nuestro país. El local es el ámbito territorial donde se plasma con mayor claridad tanto la lucha de clases como el estado de opresión y dependencia en que nos mantiene de forma impuesta el españolismo. Para Nación Andaluza nuestras poblaciones y barrios deben constituir el baluarte contra las agresiones de España y el Capital al pueblo, y la primera línea de combate por la recuperación de su libertad. La izquierda soberanista andaluza tiene que proponerse lograr aglutinar y encabezar un movimiento municipalista rupturista y transformador, liberador, asentado sobre la base de la conquista del poder, de la recuperación de su soberanía, por los/as vecinos/as.

La izquierda independentista no sólo no puede apoyar estrategias regionalistas y/o reformistas, autonomistas y/o socialdemócratas, sino que las debe refutar y confrontar. Una política libertadora coherente imprescindiblemente debe ser plena y radicalmente rupturista con respecto al “orden establecido” del españolismo, y no sólo en la teoría sino sobre todo y principalmente en la praxis. Sus propuestas y actuaciones tienen que ser instrumentos que faciliten y acerquen la meta liberadora global. Apoyar políticas regionalistas en lo nacional y reformistas en lo social, o respaldar a sus partidarios, es contradictorio con dichos propósitos. Sólo allí donde haya candidatos que defiendan y practiquen la toma del poder real y efectivo por parte del pueblo cabe el respaldo. Ante ésta nueva falsa electoral y la carencia de un referente municipalista soberanista, no hay otra respuesta que propugnar la abstención electoral activa popular. En tanto no se construya esa alternativa municipalista soberanista el único voto útil será el que no se emita. Lo contrario es contribuir a mantener el status quo y la alienación popular.

Por todo lo expuesto, desde Nación Andaluza, y con carácter genérico, hacemos un llamamiento a la abstención activa a todos los andaluces/zas con conciencia nacional y de clase. Una abstención concebida como un arma de oposición e insumisión frente al régimen y una herramienta de concienciación popular. Sólo aquellas candidaturas que propugnen el acceso efectivo del pueblo al poder, y/o cuyos miembros pretendan ser elegidos no para gobernar sino para facilitar que el pueblo gobierne y decida por sí y en exclusividad, contarán con el apoyo de la izquierda independentista andaluza.


¡Contra España y el Capital, abstención activa popular!

¡Por Andalucía libre y socialista!


Nación Andaluza – Comisión Permanente

viernes, 29 de abril de 2011

Nación Andaluza ante el 1º de mayo, Día Internacional de la Clase Obrera


Unidad sindical anticapitalista y lucha soberanista, ejes de la defensa de los intereses de la clase trabajadora andaluza


Un año más, nos encontramos ante otro 1º de Mayo en el que las clases populares andaluzas, y en particular la clase trabajadora, se encuentran frente a una situación social y económica peor que las del año anterior, e indicando todo el que continuarán agravándose en el próximo. La crisis provocada por la rapiña especulativa de la Banca y las finanzas, está siendo aprovechada por el capitalismo, mediante su acentuación y prolongación, para acelerar el proceso, ya iniciado con anterioridad, de devaluación de las condiciones de trabajo de la clase obrera, para acabar con los derechos laborales adquiridos, y la destrucción de los restos pervivientes del “Estado del Bienestar”.


Para alcanzar sus metas, el Capital está utilizando todos los instrumentos del régimen neofranquista; sus políticos, “intelectuales” y medios de desinformación, con el objetivo de crear el imprescindible clima de temor e incertidumbre que moldee una opinión de general desesperanza, resignación y sumisión en el Pueblo Trabajador Andaluz, que les convenza de la inevitabilidad de nuevos “sacrificios”, su necesidad e inevitabilidad, así como del “mal menor” que éstos suponen, como medio de facilitar llevar adelante estos propósitos. Pero ésta estrategia no podría triunfar sin la colaboración sindical neoverticalista de CC.OO. y UGT, unas maquinarias de control y supeditación obrera al Sistema sin las que sería imposible lograr contenerles y que aceptasen. Sus últimas actitudes, prestando apoyo a la implementación del “Acuerdo Social y Económico”, ha demostrado, una vez más, ese papel esencial como apoyatura del Capital.


Por ello, ahora más que nunca, se acentúa la necesidad prioritaria de unidad de acción en el sindicalismo de clase andaluz. Las organizaciones sindicales anticapitalistas del país, las que no han traicionado sus principios sustituyendo la lucha de clases por la “concertación social”, tienen el deber histórico de responder a los envites del Capital contra los derechos obreros y sus intereses, encabezando la alternativa y actuando conjuntamente para contrarrestar el entreguismo de los “mayoritarios” y ser palanca efectiva de activación, movilización y lucha popular. No hacerlo ante tan extrema situación, optar por priorizar diferencias, distinciones y protagonismos, el preferir ser “cola de ratón” y “hacer la guerra por su cuenta”, ser incapaces de mirar más allá de intereses propios y de conformar un frente de lucha común, diferenciado y confrontado a los neoverticalista, podría no sólo ser calificable de inmadurez o irresponsabilidad, también de traición, porque, con independencia de las intenciones, harían aquello que el Sistema espera de ellos; Actuar sólo testimonialmente. Que sus acciones no tengan capacidad de oposición efectiva y determinación transformativa de la realidad.


Por otro lado, reiteramos que la situación atravesada por el Pueblo Trabajador Andaluz no es casual o coyuntural, sino causal y estructural. El que la supuesta crisis se ceba tan especial y específicamente sobre los sectores más débiles de las clases populares andaluzas, dejando por ahora a los sectores mejor situados en situación de ventaja, el que índices de deslocalización empresarial, paro, precariedad laboral, falta de futuro y oportunidades para la juventud, etc., en Andalucía o Canarias sean muy superiores a la media estatal, no sólo ahora sino siempre, es consecuencia de que ambas naciones sean las últimas colonias del Imperio Español. El que ambas desempeñen el papel de colonias interiores. En Andalucía el subdesarrollo es inducido y la economía extractiva, subordinada y de subsistencia es obligada. Es la lógica y el porqué de la colonización.


Desde estas perspectivas, la lucha por la soberanía nacional y popular andaluza, el obtener la recuperación de nuestra libertad colectiva; el ser nuestrs@ dueñ@s y los de nuestro trabajo, nuestro país y todos sus recursos, no se reduce a una simple cuestión política o de principios, siendo la única alternativa objetiva a la hora de pretender una transformación definitiva y radical de la realidad. La lucha de liberación nacional es, ante todo, una batalla por la erradicación de los basamentos neocolonialistas en que se originan las problemáticas de de nuestra tierra y que repercuten sustancialmente en las condiciones de vida de los trabajadores/as andaluces/zas. Las reivindicaciones nacionales y sociales, la luchas independentista y de clase, son dos facetas de una única y misma meta finalista libertadora para nuestra clase obrera. En Andalucía, toda lucha social que no engarce con la nacional es mero reformismo. Pretender acabar con efectos sin erradicar causas. Unidad sindical anticapitalista y lucha soberanista son los ejes de la defensa de los intereses de la clase trabajadora andaluza.


En el Día Internacional de la Clase Obrera, y centrándonos en el aspecto sindical de la lucha, desde Nación Andaluza insistimos en una llamada a la responsabilidad a todos los sindicatos de clase de nuestra tierra, volviéndoles a emplazar a iniciar un proceso de acercamiento y diálogo, en el ámbito andaluz, cuya meta sea alcanzar unas bases reivindicativas comunes y la unidad de acción cotidianizada y estable requerida para llevarlas a efecto. La coordinación en lo concreto y lo fundamental, la conformación de un bloque unitario del sindicalismo de clase andaluz, será la palanca fundamental de concienciación obrera, herramienta insustituible de confrontación social, y moldeador esencial de una mayoría sindical alternativa capaz de acabar con la hegemonía del neoverticalismo y su posición como referente para la clase obrera andaluza. Y en éste propósito, el SAT, como sindicato andaluz nacionalista y revolucionario, tiene el deber ineludible de abanderar el proyecto; de impulsarlo, vertebrarlo y ser su argamasa.


En ese caminar hacia la unidad de acción, por su amplitud temporal, su ambición de continuidad y activismo permanente, cabe destacar el trabajo que vienen realizando CGT y SAT en Granada. Un trabajo unitario que ya se ésta reproduciendo, de forma embrionaria, en otros puntos, como Mijas, o entre SAT y CNT en otros como Málaga y Córdoba. En éste contexto, el acuerdo de manifestación unitaria propia alcanzado por CGT y SAT, junto a USTEA, para éste 1º de Mayo, no sólo merece felicitaciones sino apoyo. Por tal razón, convocamos a secundarla a l@s militantes y simpatizantes de la izquierda independentista en cuyas poblaciones el SAT no tenga previsto hacer actos propios, reivindicando así que su ejemplo se extienda al resto de sindicatos y uniones. Éste 1º de Mayo tod@s a Granada por la unidad sindical anticapitalista en Andalucía.


¡Viva la lucha de la clase Obrera!

¡Viva Andalucía libre y socialista!

En Andalucía a 29 de abril de 2011


Nación Andaluza – Comisión Permanente


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La asamblea local de Nación Andaluza - Almería convoca a militantes y simpatizantes a la manifestación del Sindicato Andaluz de Trabajadores/as y USTEA que tendrá lugar el 1º de mayo en La Mojonera, con salida desde la Rotonda de la Carretera del Cosario, a las 12:00h.